SALUD Y BELLEZA

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Observando el exterior…

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Por Nelly Stella Balbuena
Psicóloga Clínica Especialista en Maquillaje Terapéutico

 

“Observando el exterior se puede saber mucho de lo que pasó en el interior.”
Don Winslow, escritor estadounidense

 

La piel es el órgano de mayor extensión del cuerpo y actúa como una barrera protegiendo al ser humano del ambiente que le rodea.

Una de sus principales funciones es que la piel es un sistema de comunicación que nos informa acerca de cómo nos encontramos internamente; de ahí que muchos terapeutas la consideren como el mayor órgano de proyección donde en ocasiones se manifiestan estados psicosomáticos. Angustia, depresión, stress, ansiedad, nerviosismo, entre otros, pudieran manifestarse en la piel, y es ahí donde la piel funciona como una aliada a la hora de encontrar soluciones a situaciones emocionales.

En cierta ocasión escuché (en una formación de terapia sistémica) que el cuerpo actúa como un mapa, guiándonos hacia aquello que no hemos mirado y debemos sanar.  Otros terapeutas afirman que si queremos saber qué imagen tenemos de nosotros mismos bastaría con escuchar la descripción y el trato que le damos a nuestra piel. La piel también comunica lo externo con lo interno por medio de la sensación.  Lo frío, lo caliente, lo suave y lo grueso, lo que nos hace bien y lo que nos hace daño. El primer contacto que tenemos con algo generalmente es a través de la piel. 

En la antigüedad el cuidado de la piel tenía gran importancia. Las egipcias realizaban rituales de belleza para mantener una piel hermosa. Cleopatra es recordada por sus famosos baños de miel y leche. Se dice que en el pasado las mujeres utilizaban sal de mar como exfoliante de brazos y muslos porque las ayudaba a mantener su piel limpia, suave y tersa. Como podemos ver, las mujeres nos hemos preocupado siempre por tener una piel tersa y bonita. Gracias a Dios y a la ciencia, en la actualidad tenemos en el mercado muchos productos que nos facilitan este proceso. 

La piel puede ser de distintos tipos, las más comunes son:
–  Piel de normal a seca: En la que la zona T (frente, nariz y mentón) es normal, y en el área de las de las mejillas presenta una sensación de tirantez, no genera grasa y si lo hace es muy poca.
–  Piel mixta: Hay mayor producción de grasa y brillo en la zona T, y en el área de las mejillas es normal.
–  Piel grasa: Todo el rostro produce grasa y se ve con brillo. Cuando nos aplicamos maquillaje o alguna crema por lo general sentimos que le aportamos grasa.

A continuación te comparto algunas sugerencias para cuidar tu piel:

Uno de los pasos más importantes es la limpieza. Siendo la piel un órgano, y como tal necesita respirar, es importante mantenerla libre de impurezas.  Para eliminar impurezas algunos expertos en el área sugieren su exfoliación  por lo menos una vez por semana, idealmente con el uso de productos naturales. ¿Sabías que el cuerpo se regenera mientras duermes? Durante el período del sueño la piel tiene la oportunidad de regenerarse.
Algo muy importante es que nunca te vayas a dormir con maquillaje ya que tu piel absorberá impurezas.

Utiliza un tónico adecuado a tu tipo de piel. Los tónicos son sustancias que nos ayudan a despojar la piel de impurezas y a regular la dilatación de los poros. Unos poros muy dilatados pueden provocar la aparición de granos y espinillas. El tónico actúa como ayudante del primer paso de limpieza para mantener una piel impecable.

Nutre tu piel. Esto también se logra con cremas especializadas para cada tipo de piel. Estas cremas tienen como objetivo devolverle a la piel los nutrientes necesarios que con la exposición al clima, al sol, por la falta de hidratación adecuada y por los años vamos perdiendo. Puedes optar por mascarillas caseras naturales. Por ejemplo, mezcla miel y leche, aplica durante 15 minutos en tu rostro una vez por semana.

Alimentación. Una adecuada alimentación (sin ingesta de productos refinados) es importante para mejorar considerablemente el estado de nuestra piel.

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La hidratación. Esto de vital importancia. Hidrátala diariamente, de dos maneras sencillas y efectivas.

1-  Toma suficiente agua, no en grandes cantidades pero sí con mucha frecuencia, esta nos ayudará a desintoxicar nuestro organismo y la regeneración celular. Aparte de sus múltiples beneficios, la ingesta adecuada de agua dará como resultado una piel luminosa y más limpia.
2-   Utiliza productos de hidratación adecuados a tu tipo específico de piel. Una opción natural es realizar una pasta de pepino. Quítale la cáscara a un pepino y haz una pasta en el procesador o la licuadora. Aplícala en el rostro y al término de 15 minutos la retiras con abundante agua. 

Utiliza filtro solar. Esto es especialmente importante en nuestro clima. Aparte de protegernos del envejecimiento prematuro nos ayudará a disminuir y prevenir la aparición de manchas ocasionadas por la exposición al sol. Selecciónalo según tu tipo de piel.

Y para terminar, el más importante de todos los pasos para cuidarte (incluyendo tu piel) es que te detengas en el espejo y te observes con amor y respeto. Lejos de los juicios y de lo que crees que debiera ser, empieza a amar y reconocer la mujer que observas frente a ti. Desde allí comienza el viaje de redescubrimiento en amor. 

Ahora tomo mi bitácora de viaje y continúo mis escritos hasta que nos volvamos a encontrar… 

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