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Lo que nos puede costar un simple olvido

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Jue, 03 de noviembre de 2016

Por Violeta Saint-Hilaire
Asesora Coach en Finanzas Personales
fecha

Esta es la historia de María, quien al final de un día cualquiera revisó su celular y notó que tenía un par de llamadas perdidas. El número indicaba que la llamaban de su banco y pensó que posiblemente era algún oficial de tele mercadeo para ofrecerle otro producto más, por lo que le restó importancia.

Al día siguiente, a primera hora de la mañana, recibe una llamada: Es de su banco que la están contactando. Esta vez responde y escucha la voz de un oficial que le pregunta en qué realizará el pago de su tarjeta de crédito. María, confusa y un poco molesta, le responde con voz cortante que pagará, como siempre lo hace, el día que le corresponde hacer dicho pago. María sigue con su rutina del día.

Al final del día, María ve que de nuevo tiene una llamada perdida de su banco. Marca el número del que la llamaron, pero es de la central telefónica y no consigue que le informen de qué departamento lo hicieron. Un poco inquieta, decide revisar sus cuentas a través de la web y, ¡oh sorpresa!, ve que tiene algunos cargos desconocidos para ella. El estado de una de sus tarjetas de crédito presenta cargos por servicios entre los que se destaca uno de RD$200.00 que corresponde a “llamada por gestión de cobros”. Preocupada, María sigue revisando y es cuando se da cuenta de que había olvidado pagar el corte de su tarjeta.

María tiene esta tarjeta (con un límite de crédito alto) con el único propósito de cubrir cualquier emergencia de salud que se le presente a altas hora de la noche; y para darle seguimiento al movimiento de este práctico “instrumento de pago” decidió pagar mensualmente la membresía de su club.

El cargo automático que le realizan en esta tarjeta es sólo de 1,000 pesos, pero entre intereses, mora, cargos por servicios y llamadas por atraso, a la deuda se le adicionaron unos 800 pesos más. Este olvido le salió muy caro a María, y todo por la gran cantidad de roles y responsabilidades que tiene día tras día (algo muy común en las mujeres de hoy).

Vale decir que María es una mujer muy organizada, lleva al pie de la letra todos sus compromisos, apoyada en una agenda electrónica, sincronizada con su celular y su laptop, que le avisa todo (hasta cuándo tomar agua). Al preguntarle por qué olvidó pagar su tarjeta, respondió: “Son tantas las responsabilidades que tengo que si abro un mensaje y no ejecuto la acción correspondiente en ese mismo momento, o no la vuelvo a poner en agenda, se me olvida”.

Amigas, podemos apreciar en esta historia que hay olvidos que nos pueden salir muy caros. En lo sucesivo, María decidió no dejar para después la ejecución de sus pagos, especialmente teniendo ya las herramientas electrónicas para ayudarla a tener su agenda organizada. Puso una alarma un par de días antes de su corte y otra el mismo día de vencimiento de forma que no pudiera olvidar los pagos de sus tarjetas. Así también lo hizo con otras cuentas por pagar.

Para María y para todas las mujeres que andan tan apuradas que no les da la agenda para anotar todos los pendientes, mi recomendación adicional es que comiencen a hacerse más conscientes de lo importante que es vivir en el presente (aquí y ahora), y saber elegir a qué cosas dar prioridad en sus vidas.

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