SALUD Y BELLEZA

EMOCIONES Y CONSCIENCIA

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La salud implica coherencia emocional

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Mie, 23 de agosto de 2017

Por Fabiana Raso
Acompañante en BioNeuroEmoción®

Muchas veces nos encontramos haciendo lo que creemos que tenemos que hacer, lo que manda nuestra parte cognitiva, porque eso es lo que hemos aprendido y es parte de nuestras creencias familiares, sociales, religiosas, etc. Algunas de estas creencias son conscientes; sin embargo, la mayoría de ellas son completamente inconscientes. Y de esta forma llegamos a creer que “tenemos” o que “debemos” hacer algo específico, olvidándonos completamente de si realmente deseamos hacerlo. A veces llegamos al punto de auto engañarnos justificándonos, convenciéndonos de que eso es lo que nos hace bien o es lo correcto. Y de esta forma, sostenemos en nuestra vida obligaciones que nos hacen increíblemente infelices. Y así, poco a poco, nos vamos desconectando de nuestro verdadero sentir, porque dejamos de escuchar lo que nuestro corazón nos dicta y comenzamos a vivir desde la mente.

Una razón clave por la que nos enfermamos radica en que en algún punto en nuestra vida no estamos siendo coherentes con nosotras mismas. O sea, no hay coherencia entre lo que pensamos, sentimos y hacemos. Y cada vez que nos obligamos a hacer cosas que no deseamos, nos estamos devaluando, pues estamos entrando en conflictos biológicos de desvalorización. Nuestro inconsciente biológico simplemente no puede entender esta contradicción y va a responder con algún tipo de sintomatología.

Seguramente has escuchado muchas veces la frase “aprender a vivir desde el corazón”. De eso se trata justamente y ahí es donde está la llave para vivir en coherencia emocional. ¿Te has preguntado alguna vez si escuchas a tu corazón? Parece una metáfora pero no lo es…

 

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En la década del cincuenta, la neurocardiología comienza a afirmar que el corazón tiene que ver con las emociones, pero se dan cuenta también de que hay mayor comunicación en la dirección desde el corazón y el cerebro que la que existe desde el cerebro al corazón, contrario a lo que sucede con el resto del cuerpo y el cerebro. Sin embargo, las investigaciones llegan hasta ahí. Es recién en los años 90 cuando se descubre que el 65% del tejido cardíaco está compuesto por neuronas, que no todo es músculo, y que esas neuronas secretan las mismas sustancias que secreta el cerebro. Por ejemplo, la dopamina, que tiene ver con la alegría, o la oxitocina, que es la hormona que está ligada a la emoción del amor. Y que además, las secreta en mayor cantidad que el cerebro. Por lo tanto, se llega a la conclusión de que el corazón tiene un cerebro (si te interesa este tema puedes investigar más en el HeartMath Institute).

Sin embargo, aún hay mucho por seguir investigando, pero lo que sí se puede afirmar es que la famosa metáfora de “escucha a tu corazón” deja de ser una metáfora para ser una realidad.

Por eso, cuando te encuentres perdida y no sepas qué hacer, haz silencio en tu mente y escucha a tu corazón, porque el campo magnético del corazón está en resonancia con el campo magnético de la tierra; por lo tanto, nos conecta con el campo cuántico y la vía para esto es a través de las emociones. Observa qué sientes, ponte en contacto con esas emociones y evalúa si estás haciendo las cosas porque es un deseo de tu corazón, o “porque mi papá lo dice”, “porque es mi mamá y tengo que hacerlo”,  “porque mi religión lo manda”, “porque me educaron así”, “porque en mi familia las cosas tienen que ser de esta forma”, etc.

Aprender a vivir desde el corazón es una elección, podemos ser muy mentales, pero si nos tomamos el trabajo de escucharnos, de conectarnos con nosotras mismas, podemos ir soltando esa mente que nos hace muchas veces brillantes en ciertos aspectos, pero… emocionalmente muy pobres.

Por eso, si en este momento en tu vida todo es un caos quizás sea porque te has desconectado completamente de tu corazón, has vivido por mucho tiempo desde la mente, desde los “debo de” y los “tengo que”.

La buena noticia es que puedes hacer ese cambio. Va a demandar mucho de ti, de tu esfuerzo, decisión y paciencia contigo misma, de mirar cosas que posiblemente no te gusten y generar nuevos hábitos de pensamientos. Además, como vivimos en un mundo cuántico, la forma en que estamos pensando nos pone en contacto con situaciones, personas o cosas con las cuales estamos resonando.

Te invito a comenzar a cambiar tu forma de percibir todo a tu alrededor, porque tu mundo interno se refleja en tu mundo externo.

 

Para contactar con la autora:
Fabiana Raso
Acompañante en BioNeuroEmoción®
Hipnosis Clínica Reparadora
Estudiante de Las Leyes Biológicas
809-802-8887
fabianarasobio@gmail.com

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