MI COCINA

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La cocina, un espacio para dar y recibir


Por Patricia Villegas Colombo                                                     Lun, 19 de diciembre de 2016
Arquitectura & Diseño Interior

Desde tiempos remotos el espacio de elaboración de los alimentos representa un lugar de acción, creación, intercambio y, ¿por qué no?, de fusión. Fusión de aromas, sabores, texturas, colores, ideas, emociones. Emociones que van ligadas a los estímulos sensoriales, al deseo de dar y al impulso de crear. Estos estímulos sensoriales mucho tienen que ver con el espacio mismo, la temperatura, la calidez de los materiales, la comodidad, la distribución de las funciones y los aparatos e instrumentos en el espacio.

Sin deseos de encasillar, generalizar o plantear una mirada sexista, identifico el espacio cocina con la mujer, o más bien con lo femenino, pues es un espacio para dar y recibir. Observo la cocina y visualizo siluetas femeninas, el fluir de las energías, una danza entre el triángulo de funciones, fuego, agua y metal.

La cocina actual puede describirse como un espacio de producción, interacción y almacenamiento. La distribución va muy de la mano con la utilidad. Podemos encontrar cocinas lineales, cocinas en “U”, cocinas con islas, en fin, tenemos espacios ideales, prácticos y de sueños. Sueños que logramos materializar a partir de una planificación del espacio: qué deseo en él, cuáles sensaciones quiero experimentar, si será un lugar de encuentro familiar, de amenas tertulias, si será el laboratorio del hogar…

Desde la práctica profesional, me ha funcionado preguntar cuál es la idea de cocina ideal, no perfecta. He coincidido en que la cocina debe dar respuestas prácticas y funcionales. Algunas personas cocinan más que otras; unas guardan utensilios que son reliquias familiares, mientras que otras responden al concepto por excelencia de “menos es más”. Lo que sí he visto en común es que en la cocina nace y florece el amor.

Una planificación correcta del espacio de cocina parte de las dimensiones de los electrodomésticos, ya que ocupan un área importante y en torno a estos se generan las zonas de almacenamiento. Muchas cocinas ya tienen predeterminada la colocación del agua, el gas o la electricidad, cosa que limita la distribución. No obstante, esto siempre puede modificarse con ayuda de un técnico especializado en el trabajo que se requiera.

Luego de ubicar los electrodomésticos se identifican los lugares de almacenamiento: gavetas, tramos, muebles de esquina, organizadores interiores. ¿Qué tanto necesito guardar? ¿Almacenar? ¿Exhibir?

Después de la distribución, la elección de materiales es fundamental, ya que son los que aportan características particulares a cada rincón de nuestra cocina. El material por excelencia para los gabinetes es la madera; sin embargo, en la actualidad los paneles aglomerados (de madera prensada) con diversos acabados resultan de gran atractivo. También están los topes en granito, los pisos en porcelanato resistentes a las grasas y a químicos utilizados en la limpieza, etc. Los materiales aportan un sello, son la marca que te vincula e identifica con tu espacio.

¿Qué hace especial a una cocina?

El sólo hecho de ser “la cocina” del hogar es ya un mérito trascendental que coloca este espacio en el centro hacedor de acciones concretas. La elección del color, la luz, los detalles y la limpieza misma crean la marca “cocina” de tu hogar.

Detalles como luz interior en los gabinetes y luz sobre el área de producción, generan una ambiente cálido y funcional para el trabajo que se ejecutará. Barras para colgar accesorios que permiten tener todo a mano al momento de la preparación, hacen que la cocina sea práctica y que el cocinar produzca sensación de libertad. Aportar color con accesorios decorativos, instrumentos, mejor aún, con esa pieza especial que tanto nos gusta o con hermosas frutas y vegetales, hacen que el espacio sea acogedor y humano.

Ideas de mi cocina ideal

Gabinetes que ocupen toda la altura de la cocina con luz interior, puertas en cristal que nos faciliten ubicar lo que tenemos dentro.

Organizadores que nos permitan tener todo en su lugar. Varias gavetas (seis puede ser un buen numero según la capacidad de almacenamiento del espacio). Las gavetas resultan más fáciles de organizar que los espacios abiertos de tramos, aunque estos también son necesarios para colocar ollas, y piezas grandes para servir o cocinar.

Colores neutros, como los colores tierra, cálidos.

Siempre colocar un elemento verde que nos conecte con la naturaleza.

Luz directa y abundante que nos permita ver todo lo que preparamos.

Sea del tamaño que sea nuestra cocina, un banco o taburete es un elemento que no debería faltar, para los invitados o ayudantes de producción, o para el aperitivo mientras ideamos el menú.

Al momento de plasmar la idea una cocina lo primero que surge en mis pensamientos es que debe ser un espacio que permita que toda la abundancia, riqueza y buenas intenciones estén presentes. Un espacio ergonómico, que permita el flujo del aire, las ideas, los aromas y los sabores. Un espacio que permita la conversión y la producción.

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